La importancia de lanzar primero un producto mínimo viable

“Al momento de lanzar, prioriza primero lo funcional y después nos detallamos en la perfección.”
Festival ElDorado 2016 en Bogotá.

Todos; bueno, la verdad no sé si todos, pero digamos que la mayoría cuando tenemos una superidea queremos lanzarla con todos los poderes funcionales, de diseño y usabilidad… ¡y sí!, es lo ideal, pero no en el momento de lanzar y es por eso que queremos explicar la importancia de lanzar primero un producto mínimo viable, comúnmente conocido cómo un MVP. Queremos que entiendas su importancia, ya que será muy importante para tu idea de negocio, nuevo producto o casi cualquier cosa que quieras.

Según Eric Ries, un producto mínimo viable es una versión parcial de un producto orientada a descubrir rápidamente qué pide el cliente, empleando para ello el menor esfuerzo posible.

Puede sonar sencillo, pero en algunos casos no lo es. La idea es escoger sabiamente, y ojalá basados en datos de tus usuarios o buyer personas, esas cosas esenciales que inicialmente debes tener para lanzar. No te dejes llevar por los impulsos o por el siempre popular “es que yo quiero o yo creo que lo que el usuario quiere es esto”; ten en cuenta que el producto mínimo viable es un primer experimento que te permitirá recolectar mucha información de valor para tus futuras iteraciones y, además, tener un panorama de las cosas tú creías que seguro debían ir, pero que para tu usuario no son necesarias.

Cualquier producto o servicio que lances, desde el día cero, el día en que te surgió la idea, va a estar en un beta permanente: las iteraciones, optimizaciones y demás nunca acabarán, siempre el usuario te estará proporcionando información que debes saber analizar muy bien para priorizar los próximos cambios.

¿Recuerdas el iPhone 1 o la primera versión de Facebook? Bueno, esas versiones fueron los primeros MVP para corroborar hipótesis; hoy han avanzado en versiones distintas que funcionan, son usables y tienen un lindo diseño, son superiores vs primeras versiones.

Por más enamorados que estemos de nuestra idea, por mucho presupuesto o recursos que tengamos, seamos conscientes que llevar a cabo este primer experimento será tan valioso y productivo que después perfeccionarlo será todo un placer, porque no has hecho nada a ciegas.

¿Quieres ayuda con tu producto mínimo viable? Hablemos.